sábado, 10 de mayo de 2014

Cinco ideas (y una emoción) sobre el "oficio" más antiguo de la tierra.

Como para celebrar este domingo (sin tanta tensión entre "Es una fiesta comercial" y "A las madres habría que celebrarlas todos los días") algunas ideas; resultado de siete años de mucha felicidad, algo de miedo, carreras, cambios, esfuerzo y apachurros con cosquillas:
1.- "La maternidad es la tarea más difícil que hay".
Sí, es dificil, no? Pero, de todas las "tareas difíciles", es la que nunca dejaría de hacer, la que repetiría una y otra vez,la que nunca me arrepiento de haber comenzado y la que me da siempre más recompensas que cualquier otra. Entonces, ¿Es realmente tan dificil? Si la medimos en esfuerzo, motivación y recompensa, seguramente las dos segundas eclipsan al primero y nos queda  más bien "La actividad más gratificante".
2.- "Madre solo hay una".
Puede ser, pero yo no podría serlo si no fuera por las personas que componen mi "equipo". Número uno:  "El padre de la criatura", asumiendo siempre su 50% con amor y compromiso. Número dos: los abuelos, mis padres ejercen su abuelitud activa y amorosamente (y de costadete, mis hermanos y cuñados hacen también lo suyo).Número tres: Dina, maravillosa y risueña Dina, que comparte con nosotros unas buenas horas de la semana.  Número cuatro: Mi colegio. Perdón! Nuestro colegio, que es una casa y familia, con sus maestros, empleados, amigos, padres y madres de familia. Y así, los amigos, amigas y familia extendida; que estan ahí, desde sus plataformas, dispuestos a apoyar a la "Madre solo hay una pero ni hablar la hace sola" que soy.
3.- "Las madres son las más sacrificadas"
En mi experiencia, los momentos más seguros y plenos de mi maternidad han sido consecuencia de la inversión en mí misma. Es decir, no soy una buena mamá a menos que esté bien y no estoy bien si vivo en el "sacrificio", solo estoy bien cuando me cuido y pretendo la felicidad, la armonía, el disfrute, la paz. No le tengo cariño a concepto "madre sacrificada", a mi modo de ver, es una excusa bien marketeada para sublimar energías vitales femeninas por siglos, pero ese es otro cuento.
4.- "La feminidad implica la maternidad"
Ridículo. La maternidad es femenina pero no define la feminidad, y tomando en cuenta el estado de anti- ecológica sobre población al que llegan algunos países, ciudades y continentes, la opción de ser una mujer que no tiene hijos es, en la actualidad, no solo válida sino, totalmente respetable. Ninguna mujer debería sentir juicio, crítica o valoración de parte de un otro por el modo en el que diseña su maternidad (o no maternidad), si lo hace responsable y genuinamente.
5.- "Mamá sabe"
Lo lamento, pero casi siempre es L el que sabe, yo solo soy capaz de captar su sabiduría y transformarla en ideas racionales que luego le repito, haciéndolo creer que el conocimiento sale de mí y apropiandome de su lucidez.
6.- Finalmente y para pasar al almuerzo, una emoción, pura y sin mucho floro: La gratitud. Gracias mamá por abrazarme, escucharme y decirme que no cuando fue necesario. Gracias Lorenzo. Gracias.


viernes, 4 de octubre de 2013

BEDTIMESTORY de la Princesa Sapo

Cada vez se hace más evidente.
(La muerte no puede ser solamente ese desgarro doloroso al que nos enfrenta nuestra razón.
La "razón" no puede ser nuestra única, ni siquiera nuestra principal herramienta para entender el mundo.)

Hace muchísimos años, los seres humanos poblamos la tierra, este planeta difícil y agreste. Eramos pocos y no teníamos mucho, así que había que lucharla. Por un tiempo navegamos por la vida usando una brújula interna compuesta por la razón y la intuición, y nuestra visión de la realidad era más completa, entendíamos. Eramos felices pero no poderosos; convivíamos con el planeta, no lo dominábamos. Vivíamos. No "explotábamos"(ni los recursos, ni las bombas, ni los aneurismas por estrés); y moríamos por supuesto, pero no era tan grave. Es decir, nos sabíamos parte de un todo que se recicla y entendíamos nuestra vida como una parte del ciclo; entonces moríamos -sí- pero sin despedirnos, sin desaparecer, sin finales.
Un buen día (o un mal día) nos provoco "tener" más. Más tiempo, más cosas, más control, más poder, y la única manera de "tener" era cuantificar, separar, tangibilizar, cosificar (ya no sé si todas estas palabras existen, pero todas juegan a lo mismo): Solo se puede "tener" la Materia. No se puede "tener" la Energía. Así que había que "desaparecerla"...

-¡Pero es lo mismo!....
-No, no lo es. Y no lo repitas o te cobro más impuestos!
-Es lo mismo, y siempre lo hemos sabido...
-¿Cómo lo sabes? ¿Quién lo dice?
-Mi intuición, mi creencia, la de mis padres, mi voz interior, mi paz, mi armonia.
-Pues será mejor que las calles a todas (Ten cuidado que te quemo por bruja)
- ¿A quien escucho ahora entonces?
- A todo aquello que te da prueba tangible de su existencia, lo que puedas tocar (agarrar), mirar (desear), oler (apetecer), gustar (tragar), oír (entender)...
- ¡Entender??
- ¡Entender! estructurar en el tiempo y el espacio, razonar. RAZONAR. ¡Estamos claros?
- ¿Y mi espíritu?
-Tu ¿què?
- Mi espíritu, mi alma, aquello que soy pero no toco, la razón de mi existencia, mi conexión con Todo.... Eso pues!
- Ah! Eso, si, bueno... pregunta en ese edificio grande en la esquina, ahí te darán razón. El que tiene el cartel que dice "Religión".
- Si...  Jefe!

Y entonces la mitad de nuestra brújula se tuvo que sabotear. Porque no nos servía para este mundo. (¿Porque no nos servía para este mundo?? Por favor!) Y creamos maravillosas plantas saboteadoras de criterios, en ellas los pequeñísimos seres humanos entran con un nivel de iluminación alto (aproximadamente a los dos o tres años) y salen con un acumulado de información intrascendente que sirve para triturar la mitad de su brújula (la mitad que no tiene asidero en la realidad cuantificable) y convertirlos en seres humanos razonables y aptos para la sobre/super/mala/pobre-vivencia.
Lo que no nos dijeron en su momento (o quizás sí, pero no hicimos caso) es que cuando elegimos "tener" en lugar de "ser", elegíamos en combo. "Tener" viene con porción ultra grande de "miedo", y "miedo" transforma terriblemente la felicidad.

(Realmente cada vez se hace más evidente)
Y colorin colorado, este cuento....

miércoles, 28 de agosto de 2013

De como viajar acá cerquita y regresar con algunas lecciones

Mi hermano D está en Mexico D.F.
Se fue por "chamba", sin embargo me lo imagino casi caminando sobre las nubes del paraíso, ahí rodeado de metros y metros de celuloide y kilos y kilos de chile (benditos somos los que logramos "chambear" en lo que nos apasiona). Nos escribe desde la filmoteca de la UNAM: "no utilizan simplemente archivo fílmico  para denominar lo que ellos protegen, cuidan y difunden : Ellos le llaman acervo fílmico (...) uno es una suma de bienes que se acumulan, se catalogan, se archivan, lo otro es un conjunto de bienes que guardan el patrimonio moral, cultural, espiritual de una colectividad"
Hace varios años viaje a Buenos Aires, durante un bajón económico importante en la Argentina, varios hicimos ese viaje, aprovechando que por un tiempo el peso se igualaba un poco al humilde sol y que, dada la coyuntura, se podía saquear, cual buitres sedientos, tiendas de libros y música  y  regresar a la Lima gris con maletas considerablemente más pesadas que a la partida. El primer día  allá subí a un taxi y el taxista me hizo una reseña de los ciento cuarenta montajes teatrales que habían en cartelera en ese momento, me contaba entristecido, que solo había podido ir dos veces al teatro ese mes, que con las "cosas como estaban" había tenido que recortar sus gastos. Dos veces al teatro en un mes, en época de crisis económica.
¿Quién decide qué cosa es Cultura? 
Esta definición que me alcanza D me resulta tan elocuente: Bienes (tangibles o intangibles, seguramente no le molestará que acote) que guardan el patrimonio moral,  espiritual de una colectividad. 
Entonces los limites de la "Cultura" se delinean junto a los de su moral, a los de su espiritualidad, y cualquier creación humana que se sustente en un impulso espiritual puede ser considerada "Cultura". 
Que difícil cuando la colectividad en cuestión, la sociedad en cuestión,  no tolera la diversidad de morales, la diversidad de espiritualidades que la conforman; que difícil que reconozca entonces la inmensidad de su acervo cultural. 
De repente el camino es el inverso, quizás la búsqueda más efectiva empieza por valorar las manifestaciones culturales, para luego validar el alma que contienen.
 Parece ser más sencillo:  ¿Nunca has probado quinua? ¡Pruebala ahora! justo ahora, que conocer la mayor cantidad de insumos alimenticios nacionales está de moda. Existen historias hermosas sobre la quinua, la mayoría de origen andino, porque es, y ha sido por mucho tiempo un alimento sagrado, pero por ahora no importa si las conoces, por lo pronto prueba la quinua, seguramente una vez que te guste le prestaras más atención a lo que se dice de ella, a lo que ella significa para otros.
Pero qué pasa cuando no hay una Tendencia de comportamiento de por medio? Cuándo lo que se necesita es un poco de apertura, un poco de tolerancia, un poquito de curiosidad personal y mucha autoestima. Un combo imprescindible para sumergirse en las diferentes corrientes culturales que nos rodean. Qué pasa cuando tenemos que dejar de lado por un momento nuestra propia espiritualidad, nuestra propia moral, para validar y respetar la de otros, que puede ser distinta y que se manifiesta de otras maneras. ¿Podemos? ¿O nos ganará el miedo? Porque  resulta terrorífico darse cuenta de cuantos y cuantas no son iguales a ti, no sienten lo mismo que tú, no se ríen de las mismas cosas que tú, no se excitan con lo mismo, no creen en lo mismo. Puede ser aterrador aceptar que tu cultura; aquello que te define como ser trascendente y en relación a lo demás, no es un TODO controlable, sino la suma de muchas partes vivas, cambiantes, incontrolables; propias y ajenas, pero igual de valiosas.
Hacia eso deberíamos avanzar mi querido D. Hacia esa palabrita. Acervo. Conjunto. Avanzar hacia eso superando el miedo, la mediocridad (que a veces nos hace jalarle la pata al de arriba), la intolerancia, la desidia. Hacia un acervo inmenso, gigantesco, brutal... qué alcance para treinta  filmotecas y para absolutamente todos los taxistas treinta veces al mes. 
Mientras tanto, y haciendo el camino, que te enchiles como loco, que la envidia sana te revuelva el cerebro de esa manera poética y radical que tu tienes, y que regreses feliz y dispuesto a seguir "archivando" sueños.

jueves, 18 de julio de 2013

Cardo y ceniza Perusito

Me desperté avergonzada... ¿Qué me da vergüenza?
Porque la vergüenza es un sentimiento sobre uno mismo (por eso existe la frase "vergüenza ajena") vergüenza se siente de algo que yo hice, hago, haré, soy, fui o seré, o todas las anteriores. "Vergüenza nacional", ¿vergüenza que se siente como nación? Mentira, no somos capaces de sentir como nación. Todavía y quien sabe si algún día. Por ahora podríamos llamarle "vergüenza indignada", o para no hacernos los triunfalistas "vergüenza caviar" o "vergüenza hipster" o "vergüenza de aquellos que están en mi facebook", y en cualquier caso "vergüenza de algunos pocos", y ¿por qué? ¿Qué nos avergüenza? ¿que hemos hecho mal?
No hemos sabido elegir. Puede ser, pero no solo eso no?
No hemos sabido fiscalizar como sociedad civil a nuestros elegidos, sí, también, pero antes... antes...
No hemos sido "políticos", es decir, no nos hemos involucrado lo suficiente en la vida política de nuestro país, de nuestra ciudad, de nuestro distrito, barrio, cuadra. Eso que se llama ser "políticos" en la vida diaria y que puede reducirse a acciones simples y básicas como ser parte de la junta de propietarios del edificio o generar algún tipo de vínculo organizado en la calle en la que vivimos. Ir a las juntas de padres de familia, leer el periódico, el blog o el medio de información que preferimos, siempre sabiendo que quien sea que pretenda informar en estos tiempos, también pretende hacernos pensar de determinada manera.
Mirar a la gente que cruzamos en la calle, a los ojos, decir buenos días al portero y estar atento a los cambios de la ciudad y decisiones de los alcaldes. Tener el coraje de decir que no estoy de acuerdo, en voz alta, o con un estencil, o con una acción escénica, o con un post en facebook (y no me jodan con que el activismo internetico "no es lo mismo", vayan a ver lo que ha logrado en otros países indignados, no es lo mismo pues, pero es otro camino, y siempre es mejor que no decir nada!). En cualquier caso involucrarse, con el de al lado, con los de alrededor, con el país también. Por supuesto que el PAIS es inabarcable, y nunca un solo individuo va a lograr contenerlo completo, y no se trata de eso. Se trata de salir de uno mismo un poquito para mirar que hay mierda alrededor. Darnos cuenta que no todos en el Perú están viviendo por siempre felices comiendo cuy y quinua, que no todos en el Perú somos iguales y eso está bien, que no se trata de minimizar al que busca la felicidad de otra manera, que hay "felicidad" para todos. Y ESCUCHAR, escuchar sin creernos dueños de la verdad, escuchar las razones de los demás, escuchar a nuestros hijos, a nuestros amigos, a nuestros vecinos, validarlos como interlocutores y como iguales.
Darnos cuenta que nos hemos equivocado en elegir, y no hemos fiscalizado a nuestros elegidos, y de que nos quejamos de que no hay mejores candidatos cuando no hacemos ni un poquito para criar candidatos, para generar espacios en los que aparezcan candidatos, para ser buenos candidatos.
Eso me da vergüenza esta mañana, y bien conchuda escribo esto en plural cuando es básicamente sobre mi. Sobre que no salí a mostrar mi indignación ayer porque tenia que trabajar. Sobre que ahora me digo a mi misma que escribiendo estoy haciendo algo (además de callar mi conciencia). Sobre cada vez que prefiero callarme la opinión para no entrar en discusiones. Y así seguirán siendo mis despertares supongo, de vergüenza nacional por mi manera de ser peruana.

martes, 25 de junio de 2013

Alrededor de una casa de muñecas

Se habla mucho sobre lo interesante y trasgresor que es el personaje de Nora de "Casa de Muñecas" (H. Ibsen). La mujer que se va de su casa, de su matrimonio, de su maternidad, a buscarse a sí misma, a descubrir quién es, pues no ha podido hacerlo hasta ese momento. Ella se da la vuelta y da un portazo, después de haber echado algunas culpas y de haber descubierto su vacío interior en una escena que se repite entre las parejas desde hace años y seguramente se seguirá repitiendo, una escena que tiene un trasfondo certísimo e inmutable: somos distintos, no nos entendemos.
Somos distintos, no nos entendemos. Mas allá de las bromas y comentarios sarcásticos y hombres de marte y mujeres de venus, somos diferentes por naturaleza y aquello que realmente nos iguala es la necesidad y atracción que sentimos los unos por los otros. Entonces, hay los que seguimos dándonos golpes contra las paredes y mantenemos la esperanza de algún día llegar a un lenguaje común, y hay los que vivimos tranquilos en la diferencia, en el complemento; sin necesidad de convertir la diversidad en conflicto. A un nivel interpersonal, hemos logrado cierto equilibrio, un equilibrio que es el resultado de promediar los "desastres" íntimos y privados de cada pareja que existe y ha existido. No parece haber una fórmula, más que la conciencia de que día a día se hace camino al andar, caminante, golpe a golpe y beso a beso. Y punto.
Hay otros niveles sin embargo, hay niveles en los que la diferencia se vuelve un poquito peligrosa, un pelin agresiva, una pisca terrorífica... "Acaso una mujer no tiene el derecho de ahorrarle a su padre moribundo un sufrimiento innecesario?, acaso una mujer no tiene derecho a salvar la vida de su marido? Incluso si esto significa falsificar una firma? a quien le hace daño?" dice Nora.
Y¿Por qué Nora no habla desde el comienzo? ¿Por qué no le dice a su Torvaldo: "Sabes qué, estás enfermo y hay viajar al sur para curarte, así que vamos a pedir un préstamo." o "Sabes qué? Te acuerdas esa ves que fuimos a Italia? No era por mí, sino por ti, por tú salud, y para ir yo pedí un préstamo, hay que pagarlo juntos?" No lo hace, no? Por qué? Ah? Pues por salvaguardar el bien mas preciado de su esposo, su mayor tesoro, aquello que es más valioso para él que ella misma: EL HONOR
Eso que, para mayor información, en la actualidad llamamos orgullo.
Ese, me disculpan aquellos que lo tienen en alta estima, ese honor/ orgullo, ese maldito... es el más cochino invento o descubrimiento o concepto o sentimiento que alguna vez llego a nuestra vida como especie, para hundirnos en la absoluta miseria. Para amarrarnos a medio metro de la felicidad y nunca soltarnos la soga. Para hacerle la guerra a la paz, a la armonía, a la alegría, al bienestar. Y me corrigen si me equivoco, pero ese, honor/orgullo "NO EXISTE", no es una emoción, que aparece como consecuencia de algo real, no es como las hormiguitas del miedo, o la alegría, o la excitación, o el hambre. Es un sentimiento "máscara", creado para hacernos creer que hay algo que salvaguardar más importante que nuestro placer y felicidad; que hay algo por lo que luchar contra otros, algo por lo que pasar por encima de otros, algo por lo que creerse mejor que otros (Y al que me venga con el rollo de la preservación de la especie, que no joda, para salvaguardar eso se inventó el orgasmo!).
Muchas (todas?)  las elaboraciones políticas y sociales de la humanidad han sido construidas con ese maldito de cimiento. Y Muchas (todas?) son construcciones masculinas. La iglesia, el estado (democrático, oligarca, autocrático...) el mercado capitalista, el paradigma de conocimiento...
Y es uno de los conceptos que los hombres y las mujeres llamamos igual pero vivimos distinto. Nora es consciente de que existe y rige el espíritu de su marido, pero vive por la ilusión de que suceda un milagro y pierda importancia al lado del el amor que siente por ella (les suena conocido?)
Y tiene sentido entonces que Torvaldo, totalmente anonadado por la resuelta rebelión de su "pajarillo" le  conteste "No puedes (irte) , ¿Sabes qué va a pensar la gente?" y qué ella responda "No, pero me interesa más qué voy a pensar yo".
Por otro lado, Cristina y Krogstad. Ellos se amaron de jóvenes pero no se juntaron, ella se casó con un hombre con dinero, para poder mantener a su madre y hermanos. Él, despechado, siguió su vida, alejándose del camino trazado por el honor, y más de una vez cometió actos que lo convierten en un hombre de "mala reputación". Cuando se encuentran, él está solo y triste y viudo, y por supuesto no pretende  ser merecedor del amor de nadie, sino más bien del odio que la sociedad le ofrece, por haber tirado por la borda ese honor tan preciado. Ella no tiene tiempo de ser feminista porque ha tenido que trabajar para sacar adelante a los suyos, no tiene tiempo de buscarse a si misma porque lo que está buscando es alguien por quién trabajar, alguien que le de sentido a sus esfuerzos diarios, otro naufrago para compartir la tabla. Ellos no tienen honor, no tienen orgullo, son aquellos que la sociedad desprecia. Un poco corruptos, o corruptibles, un poco miserables, un poco tristes, y definitivamente no están pensando en lo que los diferencia. Ellos son más humanos, ellos ganan entonces el Amor.
Y por qué la crónica/critica/comentario...
Ahora, que se desarrollan proyectos de ley que pretenden eliminar la educación sexual de la agenda del estado, negar la posibilidad del aborto terapéutico y penalizar la capacidad de decisión de la madre gestante. En estas épocas que se trae a la agenda el servicio militar "obligatorio" o mejor dicho selectivo con criterios económicos, ¿El servicio MILITAR? ¡¿MILITAR?? De verdad lo que más necesitamos es convertir a nuestros jóvenes en soldados?¿Validarles la Violencia?? ¡¡¿La Muerte???
Yo me pregunto qué fuerza, que corriente de alcantarilla nos sigue llevando a buscar esas medidas, qué poder, qué peso entra en la balanza para que no nos revelemos con todas nuestras fuerzas contra esos discursos, esas decisiones. De verdad la mayoría de nosotros seguimos creyendo en... Qué? La violencia, la imposicion, la ignorancia, el sufrimiento, la negación del placer... ¿Por qué?
Y ahí está Nora, tirándole la puerta en la cara al orgullo, al "honor", al des-amor. Reclamando el milagro de convertirse en un verdadero matrimonio (como el que debería haber entre un pueblo y su estado, no?), y entendiendo que ese milagro solo se cumplirá si ella crece y se conoce. Lo mismo que tenemos que hacer nosotros como sociedad, con la diferencia de que no podemos hacer un break con nuestro estado mientras lo logramos... Ahí están Cristina y Krogstad, sin honor y juntos, sin aprobación de la sociedad y felices. Y ahí está Torvaldo, destruido, solo, sin mujer por primera vez, sin entender bien qué ha pasado ... y mirando a su pequeño hijo, que seguramente necesita un abrazo, y sin poder levantar los brazos hacia el.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Sobre los nuevos medios: La princesa sapo no quiere chatear más...


Cuando mi mamá tenía catorce y mi papá dieciocho y decidieron ser enamorados, ella vivía en Sullana, y el en Lima, estudiaba en la Uni. Todos los viernes terminando clases se subía a su carro, pisaba el acelerador (mi papá siempre ha tenido debilidad por la velocidad automovilística),  y enrumbaba en una travesía de toda la noche y parte de la mañana del sábado, hacia el norte. llegaba al mediodía  se lavaba la cara e iba a buscarla, almorzaban y pasaban juntos la tarde (siempre me he imaginado el momento en el que ella abría la puerta y se miraban, sabiendo que tenían por delante unas cuantas horas de plaza provinciana y chaperones de doce años, para luego dejar de verse por una o dos semanas). Al llegar la noche se iba por supuesto a un hotelucho de medio pelo a dormir y el domingo temprano emprendía el camino de regreso porque, claro, tenía que llegar a clases el lunes.

Cuando tenía quince años me llamaban por teléfono, al teléfono fijo de mi casa, yo corría a contestar y si era la llamada que estaba esperando (un chico por supuesto) me encerraba en algún cuarto vacío para pasarme los siguientes quince minutos entre comentarios tontos, pausas interminables, preguntas incomodas y risas queditas, poniendo la mano sobre el receptor del teléfono para que no se escuche mi emoción. Uno de mis regalos más preciados en la adolescencia fue un teléfono para mi cuarto, pop hasta la pared del frente, transparente y de cordón celeste, ese teléfono y la respectiva linea "privada" consolidaron lo que yo creía en ese momento que era mi adultez; la posibilidad de mantener una relación con el mundo desde un espacio íntimo y personal.

Ahora le tenemos flojera (o miedo) al verdadero contacto. Es casi imposible pensar en viajes por carretera de veinte horas para ver a alguien por seis horas,  no tiene sentido, no es efectivo, ahora hay chats y facetime, y skype y watsapp. Cada vez es más raro recibir o hacer llamadas por teléfono, casi siempre contamos con dejar un mensaje, o un rastro en el registro del teléfono receptor,  y no tener que pasar por el trance agotador de "hablar" de verdad con la otra persona. Es más fácil mandar un mail, un mensaje de texto, una carita (feliz, triste o molesta) y de esa manera ahorrarnos el tiempo y esfuerzo de "escuchar" una respuesta.
Cuando no había otra que vernos a las caras, visitarnos, tomar un café, salir juntos a "relojear" por la placita de sullana ; el proceso de comunicación se configuraba a un nivel orgánico. El cuerpo del otro estaba ahí  con sus gestos y entonaciones, sonrisas, muecas y posturas y toda esa información se filtraba a través de nuestra propia  experiencia, emoción, estado de animo y finalmente resultaba en una representación del otro. En otras palabras, lo sentíamos. Su temperatura, su volumen, su olor y sus sonidos. Su materia y su energía proyectada hacia nosotros en el presente. (Asu cuanta "carga"!). Tiempo después,  durante el reinado del teléfono fijo,  ya estaba permitido no mirar a quien te enamoraba, podías sólo escucharlo, y si manejabas bien la respiración, era posible esconder completamente una capa enorme de información. Ya no había que compartir el espacio, pero por lo menos sí el tiempo, el mismo momento, y la gracia era saber que en ese mismo segundo en alguna parte de la ciudad alguien suspiraba contigo. (La carga se reduce)
Ahora, en la actualidad.... Bueno.... ¿Qué quieres que te diga?
Me encantaría estar discutiendo esto contigo mientras nos tomamos un café, mirarte mientras me escuchas y escucharte mientras me miras. Pero yo estoy en mi propia vida y tu en la tuya, y lo único que nos une es una pantalla y seiscientas cincuenta palabras que escribí en otro momento, en otro lugar. Ni siquiera seremos conscientes de que nos estamos comunicando, y si quieres refutar con la literatura en la cabeza, los libros y cada material impreso que comparte características con este humilde espacio cibernético, te contestaría que a este humilde espacio cibernético no le interesa un pimiento ser artístico, que está mucho más interesado en ser un vínculo concreto con otros, en comunicarse y en la reflexión comunitaria.
Ahora en la actualidad, nada es tan distinto, las cosas siguen cambiando y siempre nos vamos a sentir un poquito desfasados, porque todo tiempo pasado fue mejor y nadie sabe que nos depara el futuro. Mientras tanto las historias de los viajes interprovinciales se glorifican, los teléfonos transparentes con cordones de colores adoptan sus lugares en los museos y nos queda la pregunta principal, a mi entender, la única que tenemos que hacernos, la que seguramente nos venimos haciendo desde el principio: ¿Acaso tanto cambio de formas nos cambia también los fondos? ¿Y estamos de acuerdo?

sábado, 4 de mayo de 2013

Noche en Blanco

La Noche en Blanco...

A) Conozco a quienes se dedican a ella el año completo, que viven durante 364 días con sus noches trabajando para generar este espacio, este evento. Reunir artistas de diferentes disciplinas, de distintas nacionalidades y utilizar las calles y espacios públicos para el encuentro de estas manifestaciones artísticas y el espectador que busca disfrutarlas. Una noche al año en la que las artes inundan las calles, los artistas se juntan y la comunidad acoge la perspectiva lúdica de quedarnos todos despiertos en el disfrute colectivo y libre de una exposición de gran dimensión.

B) Coincidí hace unos días en un estudio de televisión (en el que me entrevistaban por la obra en la que trabajo en este momento) con la alcaldesa de barranco- distrito en el que se realiza la edición 2013 de la Noche en Blanco- que iba a promocionar e informar sobre la participación de la alcaldía en el evento. Me preguntaba mientras la escuchaba hablar, ¿Qué tan intensa hubiera sido la colaboración si la iniciativa no venia respaldada por la Unión Europea, los artistas internacionales y el Tsunami de relaciones públicas que la Noche en Blanco se ha sabido hacer año tras año? Yo vivo en barranco y no considero su gestión  municipal especialmente lucida ni con objetivos claros y sostenibles con respecto a la cultura, a las dinámicas de los vecinos o al uso y aprovechamiento de los espacios públicos. La alcaldesa de barranco, a quien no conozco personalmente, me parece más interesada en el marketing de su gestión que en la gestión en si.

C) Transito diariamente por la esquina en la calle Cajamarca en la que se encuentra La Casa Recurso, durante bastante tiempo la he visto vivir como un espacio que confluía gente del medio teatral, hombres y mujeres llegando a ensayar, armando ferias de diseño independiente, veladas de jamming o impro, clases yoga, etc. Un buen día la colorida casa, amaneció con grandes letreros municipales de clausura, y sin saber mucho (nada casi) sobre la situación, mi primer pensamiento fue "Municipalidad de Mierddd...". (Yo vivo y miro el mundo con el filtro de que la minoría/ el desposeído SIEMPRE tiene la razón, y ese es mi "error dramático"). La mejor consecuencia de estos letreros de clausura: Se empiezan a juntar artistas y vecinos de barranco cuyas practicas están ligadas a la cultura, para hacer un frente común, tanto para la interacción con las autoridades como para la programación y organización de su interacción con su comunidad, con su barrio.
CONCLUSIONES BLANCAS:
Salgamos hoy en la noche y vamonos de boleto viendo arte, viendo gente y viendo calle. Con amigos o solos o con hijos, hermanos o vecinos. Salgamos!
Salgamos todos los días a caminar por la calle con la firme creencia de que es nuestra, y podemos (y debemos) usarla positivamente.
Salgamos a pedir que las autoridades faciliten, agencien y gestionen la creación y formalización de focos de cultura en cada esquina, sino para crear arte o fomentar cultura, para ayudar a reducir la inseguridad ciudadana, para aumentar los vínculos dentro de los distritos, para aumentar las iniciativas económicas y empresariales que estos "focos" pueden significar.
En cualquier caso Salgamos, miremos la luna, tomemos aire, caminemos, salgamos.


lunes, 8 de abril de 2013

pelotas en el aire

Nada és sino la representación que cada uno hace de una porción de la realidad.
Nadie és, sino la representación que alguien hace de uno. Yo no existo. Existen miles de versiones de mí, repartidas en el imaginario de cada persona que alguna vez cruzo su camino conmigo. Yo misma no me conozco en la "realidad", solo conozco la versión de mí que decido ver cada día, una intersección de "quien soy", "quien necesito ser" y "quien puedo ser". Nuestra identidad se comporta como el agua en su ciclo natural, viaja, se transforma, se disgrega y luego se condensa; sobre algunos caemos como micro-gotas de humedad mañanera y sobre otros somos una ola, depende de qué necesitan o quieren esos otros que seamos.
"¿Tan rápido llegamos a: Todo es relativo?" diría V, y yo me reiría porque sí, ya llegamos ahí. Todo es relativo, y hacer la vida es tratar de mantener treinta o cuarenta pelotas volando en el aire sobre nuestras cabezas, no permitir que se caigan, no permitir que se vuelen y sobretodo  nunca, jamas,  poder agarrarlas y controlarlas todas. Nunca entiendes pues. Y mientras más lo intentas, más te enredas. Como arenas movedizas, mas te mueves mas te hundes. Por eso es más fácil no mirar hacia arriba, no preguntarse, enterrar la cabeza en la arena,en la almohada, en el i pad. Complicarte solamente con la receta del postre que vas a preparar, o con la agenda de esta semana, o máximo con la noticia del periódico. Pero las pelotas y sus explicaciones inútiles y su relativa realidad están ahí siempre y de repente CLOCK! ...una te cayo en la cabeza ! Y ahora quién te salva de sentir: ¿Qué importa todo? ¿Qué importa si igual...? ¿A quién le importa, el postre o la semana o la noticia? ¿Qué importa si solo somos unas pelotas relativas, manteniéndose a flote mientras alguien más nos otorga realidad con su percepción? ¿qué importa?
Por otro lado: No es así.
 Por otro lado sí hay certezas. ¿No? Claras e indudables certezas sobre las personas, las cosas, los momentos. Hay certezas que no se pueden comprobar, porque todo lo que se puede comprobar se relativista tarde o temprano.Por lo tanto si quieres alguna seguridad, un piso, una tabla para agarrarte. Algo inmutable que te ayude a seguir malabareando pelotas por el tiempo que sea necesario, este Algo debe ser in comprobable. Una certeza inmutable, que no veamos, escuchemos o toquemos, Algo que percibamos a un nivel sin cuestionamiento. ¿Existe?
Wooow! Una pelota se cae... ya me confundí. Ya no sé bien de que estoy hablando.
Creo que voy a buscar una receta de brownies y poner algo de música.

domingo, 24 de febrero de 2013

23 de febrero


Nuestra vida transcurre en un movimiento pendular constante que va del Amor al Miedo, y cada una de nuestras acciones (y por acciones entiendo cada pensamiento, palabra, sentimiento o acto realizado) es un motor que utilizamos, consciente o inconscientemente,  para acercarnos a un extremo, o al otro. Al Amor, en su forma más pura, o al Miedo, en su esencia también. Lo único realmente seguro es que ese movimiento, ese balanceo, no para nunca. 

***

La muerte, el asesinato de un hombre joven; la orfandad de una niña pequeña, la violencia, el sin sentido, la in humanidad. No hay razones ni explicaciones suficientes. La única manera de encajar acciones como estas en algún tipo de lógica parece ser des humanizando a sus perpetradores, alejándolos de nuestra propia naturaleza. Resulta muy difícil reflejarse, identificarse, en acciones así  Resulta casi imposible de explicar, ¿Qué impulso puede terminar en este tipo de acción?  ¿Qué tipo de ser  humano puede "querer" matar a alguien? ¿Es tan amplio el espectro de lo que significa ser humano? ¿Qué es lo que hace que una persona se acerque tanto al Miedo?
Porque para llegar a ese nivel de violencia hay que estar sumergido en Miedo, en terror absoluto, en ceguera. Para quitarle valor a la vida hay que haber sido despojado de Amor. Por eso quizás es difícil imaginar qué puede pasar en el alma de ese ser humano. Imaginar un alma que no percibe Amor es desolador.

***

Sin pretender plantear explicaciones, (¿Con qué derecho además?) pero pensando en qué hay que hacer sobre esto... 
¿Nos damos cuenta de que todos ejercemos violencia sobre alguien? 
Es violento llenarnos la boca con eslogans marqueteros sobre el progreso y los booms y la mejora de la economía, cuando la mayoría de personas que nos cruzamos en la calle no tiene acceso a los beneficios de estas supuestas mejoras.
Es violento perpetuar y validar un sistema en el que inevitablemente una pequeñísima minoría "vale más" que la gran mayoría.
Es violento educar a generaciones en la creencia de que la cantidad es mas importante que la calidad, de que el dinero es más valioso que el aire o el agua o la tierra; de que el poder está por encima de la vida.
Nuestro comportamiento en la calle es violento, nuestra forma de ganarnos un lugar en el mundo está condicionado a ser violentos y agresivos, nuestro trato a las personas que nos rodean; estamos tan acostumbrados a manejarnos con violencia, con agresividad, desde el Miedo; que cuando algún iluminado se maneja y pretende vivir desde el Amor lo llamamos Mesías, loco o imbécil.

¿Esa es nuestra naturaleza?

****
El hombre cuya vida terminaron ayer, tomó fotografías, retratos de los participantes y personajes de la fiesta religiosa Qoyllur Riti, y luego las expuso en gran formato en Mahuayani, lugar donde comienza el trayecto de la peregrinación, para ser vistas y disfrutadas por todas las personas que participaron en la misma fiesta. 
Ese es un acto de Amor puro. Esas son imágenes de Amor.

Mi única conclusión clara (ilusa e ingenua quizás) es que hay que seguir intentando balancear el péndulo hacia el otro lado. 


lunes, 28 de enero de 2013

mea (mama) culpa

Mi confesión del día es que soy una mala madre.
Mala malísima... a veces me asusto a mi misma, a veces pienso que no merezco serlo, a veces, como ahora, lo digo en voz alta para ver si así me siento mejor.
Adoro la televisión porque cada cierto tiempo puedo decir "Y qué tal si vas y prendes la televisión" . Adoro la computadora porque cada cierto tiempo puedo decir "'No te gustaría jugar un poco de compu?". Aun no caigo en la tentación de los aparatos de juegos electrónicos mas sofisticados (no doy nombres porque seguramente daría uno totalmente des actualizado y se burlarían de mi), pero sé que los tengo ahí, guardaditos, como un as bajo la manga, y no escupo al cielo porque en cualquier momento de debilidad romperé el chanchito y de repente llegará a mi casa una caja que emocionará a mi hijo, y me asegurará a mí varias horas de calma ininterrumpida.
Empiezo la semana con la firme determinación de realizar alguna actividad compartida que implique creatividad y aire libre y esas cosas; tiempos de calidad que le llaman, algo como hacer galletas, o pintar una pared del cuarto, ir a una exposición  o salir a caminar; termino la semana agradecida de no haber decapitado a L y sintiéndome bien porque en vez de ver la programación de siempre pusimos una película y la vimos comiendo canchita.
Me siento una mala madre unas cuarenta veces al día,  cada vez que L me hace un comentario y yo lo miro y asiento, poniendo cara de que lo estoy escuchando, mientras en realidad estoy pensando en cualquier otra cosa, desde qué tengo que comprar en el supermercado, hasta mis planes de ir a la playa.
Me siento una mala madre cada vez que resuelvo un almuerzo con arroz con huevo, o cereal con yogur o peor aun, con comida rápida: muy atractiva/cero nutritiva. Cada vez que en vez de pelar una manzana saco una galleta. Cada vez que me hago la loca con limpiar orejas, cortar uñas o lavar pelos. Cada vez que gasto dinero en algo para mí en vez de comprar un juguete, un libro infantil, un tarro de plastelina.
Me siento una pésima madre, y una mala persona, cuando mis frustraciones del día, o del mes, se vuelven "No hagas eso!" o "Cuantas veces te he dicho?!" o "Estoy harta de que...". Cuando mis reacciones son sobre dimensionadas o explosivas; cuando mis respuestas son negativas o displicentes. Cuando no lo miro a los ojos, cuando no escucho sus argumentos, cuando lo callo, cuando me impongo sin dejar lugar al diálogo. Me siento una mama de pacotilla cuando él me abraza y no respondo a su abrazo, o peor aun, cuando lo abrazo rapidito nomas, para pasar a lo siguiente; cuando llego a casa y me ofrenda un dibujo hecho especialmente para mí y yo, casi sin mirarlo, le pregunto "¿Ya te bañaste?"; cuando pienso que lo quiero y no se lo digo porque hay "cosas mas importantes de que hablar".
En resumen y para no seguir con la lista, con tanta frecuencia me siento una mala madre que ahora decido confesar que lo soy.
No importa que el invidente de mi hijo no se de cuenta, no importa que todavía no me lo haya reclamado, no importa que él siga abrazándome y hablándome y queriendo pasar tiempo conmigo; Finalmente ¿qué sabe el? , solo tiene cinco años. Probablemente resolverá todo esto en su adultez, posiblemente logre procesarlo y crecerá para ser un mejor padre que yo. Ojala.
Mientras tanto, y solo por la duración de este escrito porque tampoco soy masoquista ni me gusta la auto - flagelación, me acuso y me encuentro culpable, y me sentencio a tener que vivir conmigo misma y con mi mala maternidad por lo que me queda de vida.

sábado, 5 de enero de 2013

Fin de año


31 de diciembre del 2012
Hoy L se encontró con el mar.
Desde que nació se ha metido al mar. En mis brazos, luego abrazado de mi cuello, luego de mi mano y alguna vez, el verano pasado  conmigo al lado, ya suelto pero siempre con la seguridad de mi presencia a pocos centímetros.
Hoy no me necesitó.
Se encontró con C, un niño un par de años mayor, sólo en la playa, como él, que al no tener compañía para pasar la mañana, prefirió pasarla con el pequeño de cinco (casi seis) que lo miraba con ojos de admiración y juego. C, como buen norteño, conocía el mar. Conocía su dinámica y como incorporarse a ella, porque de eso se trata finalmente. Acá en Zorritos, y alguna vez yo (también de seis) lo aprendí a punta de revolcones, la marea tiene rachas cortas y bruscas de seis o siete olas grandes, y luego remansos de doce o quince tumbos. Cuando la ola está grande no se puede luchar contra ella, ni tratar de escaparse, si la ola grande te agarra adentro hay que someterse a ella, sumergirse, sacar la cabeza para tomar aire, agarrar piso y esperar a la siguiente. Luego viene el periodo de calma en el que uno siente que domina el agua y que no hay ningún peligro, en ese momento solo se disfruta, poco después viene la ola grande otra vez.
Pero lo que hace de éste un mar especial es que es como una buena madre: incluso si le pierdes el respeto y pretendes rebelarte a sus leyes su castigo es firme pero amoroso, te revuelca pero te deja salir a tiempo para respirar, sacudirte el susto y reírte del remesón. Eso sí, a la siguiente racha no te atreverás a desobedecer.
Sin necesidad de explicaciones C le enseño a L todo esto, solo con su manera de zambullirse, un par de gritos indescifrables y agarrando su mano cada vez que fue necesario; su comunicación durante las horas que pasaron jugando era totalmente no verbal y sorprendentemente efectiva; al cabo de un rato L sabía todo lo que tenía que saber para entrar un poco más adentro. Quedaba todavía una barrera que atravesar, y debo confesar que yo, bien sentada bajo mi sombrilla y con mi cámara en mano, rogaba internamente para que esa barrera siguiera firme. “Todavía no” pensaba, “todavía es muy pequeño”, “No te atrevas Lorenzo”.  El mismo sentimiento que tuve cuando lo cargue por primera vez, el mismo que tendré, seguramente cada vez que lo vea enfrentarse a nuevas mareas en su vida: miedo. Miedo inmenso gigante aterrador paralizante miedo horrible. Entonces vino una ola grande, bien grande, “se te para el corazón y contienes la respiración-grande”. Un segundo antes de que la ola cayera sobre él, lo miré, vi el miedo en sus ojos y en cada músculo de su cuerpo, y también vi fuerza. La ola gigante lo revolcó. Por varios segundos mi hijo fue un borrón negro en medio de un montón de espuma blanca. Miedo incalculable. Entonces su cara apareció, resoplando agua, con los ojos cerrados con fuerza y el pelo totalmente enarenado, la cara de un revolcado. L tomo aire, se paró, plantó bien los pies en la arena, abrió los ojos y lanzo una carcajada gigante, más grande que el miedo, salió hasta la orilla fuera del peligro y bailó y saltó de alegría. En ese instante mi miedo, el sentimiento que me asalta cuando pienso en la fragilidad de L frente al mundo, desapareció. Exactamente igual al momento en que lo cargué por primera vez, una vez que sus ojos se encontraron con los míos el miedo inicial desapareció y fue remplazado por una emoción, más orgánica, más poderosa, posiblemente menos racional, pero más verdadera: confianza. Confianza en el poder de ese ser y confianza de su lugar en el mundo. Esa emoción difícil de explicar llegó hace casi seis años y me dio muchísima paz.
Una vez que se dio cuenta de que un revolcón no es más que un revolcón, y que hasta divertido resulta, L se entregó al placer del agua como un pequeño delfín.  Un rato después C se cansó del mar y desapareció sin que yo le pudiera agradecer la tremenda lección que nos había dado y luego de unos minutos me tuve que acercar a la orilla para casi arrastrar a un arrugado niño mío hasta su toalla.
Se termina el año.
No se acabó el mundo y nos preguntamos ¿Por qué no,  si lo estamos haciendo añicos? Todo el mundo quiere comer comida peruana pero no todos los peruanos podemos comer, o estudiar, o ir a la playa de vacaciones. Hay muchas tareas para el 2013, hay mucho trabajo que hacer. Y lo más importante sigue siendo, para mí, remplazar ese miedo que aparece cuando pienso demasiado; remplazarlo con esa fe, esa confianza que existe cuando solo siento y percibo y estoy y soy. Llenarme de esa emoción para seguir viendo a L encontrarse con el mar, con la primaria, con la pena, con el mundo, con la vida y reírme con él cuándo se pare después de cada revolcón más fuerte. Más  feliz.
Un buen nuevo año para todos.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Princesa sapo navideña

A mi me encantan los regalos, me encanta darlos y me encanta recibirlos.
Me gusta la Navidad porque, entre otras cosas, es una época del año en la que le dedico tiempo y esfuerzo (y algo de dinero, por supuesto) a la labor de regalar a la gente que quiero; y escribo sobre ello por una sencilla razón: creo que se malentiende, en esta era del consumismo y las tarjetas de crédito,  qué significa regalar, por qué el acto de regalar algo tiene valor, cual es su valor, por qué lo hacemos.
Regalarle algo a alguien es un ejercicio de desprendimiento, pero no solo económico,  no vale por la cantidad de dinero que se gasta en el regalo; es un ejercicio de desprendimiento del ego también. Para hacer un buen regalo, un regalo que realmente le va a gustar al "regalado", hay que ponerse en su lugar, hay que pensar por un instante (o varios) en esa persona, en sus gustos (que no son los propios) en su manera de vivir (que no es la propia), en sus características; hay que saber equilibrar las preferencias de uno con las del otro, y finalmente hay que añadir a esa reflexión un poco de cariño y de interés  para que el regalo también aporte eso, así, aquello que regalamos no solo es algo que a esa persona le gustaría sino también aquello que creemos que la hará feliz, desde nuestro punto de vista. Tomarse esos momentos para pensar en un regalo es el regalo. Dedicarle unos segundos a pensar en otro, eso es un regalo para uno mismo.
El acto de regalar tiene un aspecto ritual, y por tanto debe ser tratado con respeto y debe cuidarse.
En los últimos días he estado en tres lugares distintos para comprar regalos, El centro comercial Jockey Plaza, La feria barranquina al lado del chifa Unión, la expo - venta organizada por el Ministerio de Cultura Ruraq Maki. Cada uno de estos lugares determinaba la experiencia de comprar, y por tanto determinaba también el carácter del regalo, el vínculo que tendré con la persona a quien entregaré ese regalo, y además mi humor del día. Comprar regalos en una feria de artesanía peruana,  realmente estas comprando mucho más que un objeto, regalas historia, contenido, un pedacito chiquito de identidad y la sensación que te queda de pasear por esa feria es de placer y armonía  En una feria de diseñadores jóvenes y menos tradicionales como las ferias que se realizan en barranco, la sensación es más acelerada, más "cool" y sin embargo no carece de gracia, la mayoría de los productos tienen también su carácter artesanal, personal, le llaman "de diseño" y "alternativo", yo reconozco la herencia de los artesanos de la otra feria, me gusta pensar que somos eso, un país creativo, artístico  de muchos colores. Y luego está la experiencia de comprar en las tiendas de marca, en los centros comerciales de plástico  A mi no me gusta eso, a veces lo hago, porque, bueno, donde voy a encontrar el par de zapatos que le aguanten a L todo el verano, pero salgo de ahí "exprimida" y un poco vacía, no siento que he adquirido algo, todo lo contrario, siento que me han quitado, un poco de paz, un poco de belleza, y un montón de plata.
Varias veces, varios años, he optado por hacer mis regalos, y ante el "mejor no regalemos nada" de mi familia he dicho "Yo quiero regalar, déjenme regalar" y hago alfajores, o canastas de papel mache, o móviles  o lo que sea, igual siento que realizo el ritual, pienso en cada uno de ellos mientras preparo el regalo, mientras envuelvo el regalo, mientras transporto el regalo, y cuando abren el regalo y les gusta el regalo, yo soy bastante feliz.
Así que: Es Navidad, Regalemos!, regalemos una carta, un dibujo, unas palabras en una botella tapada con un corcho, salgamos a buscar algo que nos haga pensar en la gente que queremos, y si le tememos al fin del mundo pues no salgamos, regalemos una botella de agua y un paquete de galletas de soda y llamémosle kit de supervivencia navideño, regalemos un abrazo y un beso, bien preparado y con nombre propio. Regalemos el tiempo que nos toma pensar en el regalo y pongámosle una tarjeta de mi para ti. Sin estres, sin angustia y sin problemas. Sin esperar nada a cambio. Solo por el placer de ver a otro feliz. GRACIAS!

lunes, 10 de diciembre de 2012

pequeñas palabras para alguien a quien admiro

"Yo creo que es importante ser soñador, tener utopías. Los derrumbes ideológicos que se han producido en los años recientes no significan que todo se haya derrumbado. Los principios y valores de los derechos humanos también te conducen a utopías..." F.S.

Trayectoria, es una palabra que me gusta. 
"Curso, desarrollo o evolución que sigue una persona o una cosa a lo largo del tiempo" 
Trayecto, camino. acciones de un solo actor, que en su contacto con el mundo varían y generan una ruta. Me gusta, es una palabra que evoca un pasado, un futuro y un presente, al mismo tiempo. Cambio y permanencia.
Hoy le entregan un premio a la Trayectoria a mi tío Francisco "Pancho" Soberón Garrido. El hermano mayor de mi mama. Mi tío Panchis, y pocas veces la palabra trayectoria me ha hecho tanto sentido. 
Mi tío Pancho dedica su vida a la defensa de los derechos humanos desde que yo tengo conciencia, eso es, mas de treinta años. Es conocido y reconocido en muchos países, por muchas instituciones y personas, ha recibido varios premios y muchos hemos sido inspirados por sus acciones y pensamiento. 
Continua trabajando desde la Asociación Pro Derechos Humanos APRODEH, institución que fundó en los tempranos 80s y con la que ha abogado, siempre desde el lado más frágil, más vulnerable, por el cuidado de los derechos fundamentales de las personas,de TODAS las personas, a través de varios gobiernos corruptos y autoritarios, a través de una guerra interna de décadas, a través de violencia y amenazas y des información y miedo e ignorancia. 
A mi tío Pancho además, le gusta la música, bailar salsa, cocina como los dioses y ama a su familia. También le gusta ponernos apodos que nos sacan de quicio y que grita a voz en cuello cuando nos ve aparecer, y tocar el timbre de la puerta sin parar para fastidiar a quien tiene que abrirle.
Para mí, que lo he visto siempre desde mi esquina de la mesa de los chicos, su vida privada no se distingue tanto de su vida publica, política  laboral; porque ambas están regidas por los mismos principios. El amor a la vida, a la verdad, a la justicia. La consecuencia entre actos, palabras y pensamientos. La esperanza puesta en el país y en la gente, a pesar de todo, a pesar de los retrocesos y las frustraciones. Estos principios son lo que permanece, lo que no ha cambiado y lo que rige la trayectoria que hoy reconocen. 
Básicos y aparentemente evidentes principios rectores, que fueron siempre obvios e indiscutibles para nosotros, en la mesa de los chicos, porque existieron para los "grandes" desde antes que nosotros naciéramos. Recién cuando me cambié de "mesa" y entendí por qué había que defenderlos, por qué había que luchar para hacerlos prevalecer, entendí también por qué el trabajo de mi tío era tan valioso y por qué su teléfono siempre sonaba y el siempre respondía.
Desde aquí entonces, mi homenaje a esa trayectoria, a ese camino que continua, y que tan bien ha sabido hacer. Y mi agradecimiento por ayudarme a entender qué significa trayectoria, y como hay que trazarla. Como hay que caminarla para que cuando te la premien, lo que te estén premiando sea la vida. 
Te quiero conchucano montuvio!

domingo, 25 de noviembre de 2012

Seis colores

La razón: Aquél mecanismo por el cual captamos las cosas y las hacemos "entendibles", manejables. Las nombramos y así, las categorizamos. Las despojamos de sus propiedades mágicas  Porque en realidad TODO es mágico  todo es mutante, todo es al mismo tiempo: pasado y futuro, bueno y malo, dos (o miles de) caras de la moneda.TODO contiene TODO.
La intuición: La capacidad innegable e irrenunciable del ser humano de percibir esa mágia en TODO. La sensación innegable de pertenencia y permanencia con respecto a ese TODO. La corriente de energía interna que relacionamos con los pálpitos, con las sensaciones, con los sentimientos.
El ser humano: El continente de estas dos fuerzas. El catalizador de TODO. El que elige, consciente o inconscientemente, si será motivado por la razón, si será motivado por la intuición;  si será capaz de aprovechar ambas, ya que las posee y de esa manera accionar en el universo de manera equilibrada, fluida, feliz.
F arma un cubo Rubik y trata de batir su propio récord. 1 minuto y 20 segundos.
La pasión por el reto lo ha llevado a aprender fórmulas, logaritmos, una racionalización compleja de leyes físicas que yo, francamente, no entiendo. Su Razón esta funcionando a mil por segundo, su cerebro racional lleva el timón. Es un ser de hemisferio izquierdo, analítico, secuencial, lógico y convergente.
O no?
Mientras le tomo el tiempo lo observo, todo su cuerpo está conectado, su concentración no es únicamente cerebral, su respiración, sus manos y su corazón se mueven rítmicamente pero sin una secuencia lógica,  su cabeza baila de un lado a otro, buscando con la mirada el angulo que va a atacar a continuación. Sus ojos brillan, el motor de todo este movimiento, de toda esta energía, no está bajo control, no es la razón, es algo más grande y más poderoso.
Dentro de las reglas de su juego F deja fluir ambas fuerzas. No las observa, no las juzga, las deja ser... Dentro de las reglas de su juego. Tres intentos más... 1 minuto y....

miércoles, 7 de noviembre de 2012

reflexiones de una princesa - sapo

Había una vez en un lejano país..
el bueno le gana al malo...
 y vivieron felices para siempre.

Y qué pasa cuando no es un "lejano país" sino aquí mismo, cuando no "había una vez" sino ahora?
Y cuando los buenos no son solo buenos? y los malos no son solo malos?
Pasa que nos perdemos, nos confundimos, no somos capaces de grandes hazañas porque nuestras motivaciones no están claras y por supuesto no nos ganamos el "felices para siempre"

Creer, tener fe, confiar...
En los cuentos infantiles, sobretodo en las versiones "edulcoradas" a las que estamos acostumbrados, los personajes son unidimensionales, personifican valores y resultan fáciles de identificar. Creemos en ellos. En las telenovelas, sobre todo las más básicas, en las películas "fáciles" pasa lo mismo, por eso son "fáciles" no hay mucho que pensar. Pasa en los deportes, cuando nos reconocemos hinchas de algo. Cada vez que nos volvemos fanáticos de cualquier cosa, es porque somos capaces de poner toda nuestra fe en ese algo, ese algo representa un absoluto, no nos cuestiona moralmente, no nos hace "trabajar" en discernir sus evoluciones, sus implicancias. No nos enfrentamos a la cualidad humana de ese algo, porque lo humano evoluciona, cambia y se transforma, el valor absoluto, no.
¿Qué peligro moral puede haber en decir que la comida peruana es la mejor, más allá de alguna discusión purista sobre recursos gastronómicos?
El verdadero riesgo de apostar por algo, por una empresa o dinámica humana, es que esta cambia, que evoluciona y que no será siempre aquello que nos convocó inicialmente. Volverse fanático,  hincha, creyente de algo que no siempre será lo mismo es casi imposible y seguramente insano.
Entonces por qué nos arriesgamos a creer?
Qué impulso nos lleva a creer en alguna empresa evidentemente humana, o más directamente qué nos hace creer en alguien?  De dónde sale la confianza que ponemos en un político cuando votamos por el/ella convencidos hasta la médula de que finalmente generará un cambio. De dónde sale la confianza que ponemos en determinados lideres de opinión, figuras publicas, seres mediáticos si una y otra vez nos demuestran que son seres humanos igual de volubles y cambiantes que nosotros. Como logramos confiar en alguien? en quien sea, para lo que sea?
Es muy fácil creer en DIOS porque DIOS es perfecto
Es bien fácil creer en el bueno, el heroe, el noble..... Solo que el bueno no existe
Y seguimos buscando confiar en aquellos que sí existen.
Porque nos identificamos con esa búsqueda de la permanencia?
Porque no entendemos la vida como un absoluto sino como una serie de momentos, absolutos en si mismos, que unidos unos a otros hacen el transcurrir del tiempo; y en cada uno de estos momentos podemos estar absolutamente seguros que el bueno es bueno y el malo es malo a pesar de que en el momento siguiente eso pueda cambiar?
Porque nacemos con la capacidad de depositar esperanzas y fe ciega en lo imperfecto, en lo relativo, en nosotros mismos?
O quizás porque creemos que en algún lugar en algún momento esta vieja tierra que transitamos se convertirá en un lejano país...

viernes, 26 de octubre de 2012

Contrastes y bienvenida


Hoy llegó L de su viaje. 
Tiene 5 años  y se fue cinco días con su colegio a Huancayo. Todos, desde tres años hasta cuarto de media, acompañados por decenas de profesores, encargados de limpieza, trabajadores de administración, ocho buses llenos de una comunidad pequeña pero gigante, a descubrir un poco del país, un poco de ellos mismos, un poco de su independencia y de su identidad, a tomar un curso intensivo de ciudadanía y peruanidad. Nos dejaron aquí a los padres, angustiados, orgullosos y felices, porque sabemos que al regresar, esos niños serán un poco más humanos y un poco más "grandes"; porque sabemos que regresaran con historias y recuerdos que ya no son nuestros, son solo suyos y, buenos o malos, los enriquecen.
Mientras L estaba lejos, su ciudad cayó, una vez más en el caos, en la in-humanidad, y pasaron cosas que no puedo contarle. Murieron personas. Murieron dos personas por acción de otras personas. 
"En tu ciudad hijo, existen intereses económicos que generan acciones de violencia que resultan en muertos y heridos" "En tu ciudad hijo, en tu país, existe una desigualdad social, económica y educativa inmensa, y solo le hacemos caso cuando algo explota, cuando explota una bomba, cuando explota la violencia, cuando explota la vida, a palos" 
Yo no quiero tener que decirle eso.
Y la verdad se hace evidente, L y yo estamos del lado afortunado, afortunadísimo, que se va de viaje, que estudia, porque estudiar es un lujo. Y que accede, a lo que sea, accede. Y entonces resulta necio estar escribiendo esto. A veces parece que un país unificado, con prioridades bien puestas, es un sueño lejano. Un norte al que no llegaremos nunca. Y debo confesar que en esos momentos de desesperanza suspiro de alivio porque L, y yo, estamos del lado afortunado, y pienso en lo poco que hago. En lo poco que hacemos. Y me siento derrotada.
 Entonces recuerdo a mi mamá hablarme de las diferencias entre las personas, de la bondad que habita en cada individuo,  y de como siempre, siempre, los actos negativos son resultados de las carencias y no de la naturaleza humana. Recuerdo su indignación en los momentos en los que se enfrentaba a un juicio de valor sobre un otro, siempre empática, siempre optimista y siempre creyendo en los demás. Recuerdo cuantas veces la taché de ilusa y excesiva, y cuantas veces ella insistió en su tarea de hacerme creer en la gente. Y me agarro de esa tabla. Si ella pudo criarme, criarnos, en esta ciudad, creyendo en esta ciudad; en este país, creyendo en este país, yo también puedo. Si ella sigue persiguiendo ese norte lejano, a su manera, individual y "pequeña", yo también puedo. Y ese "poder" me da fuerzas.
"En tu ciudad hijo existen tantas cosas buenas y tantas cosas malas, y tanta gente que merece más oportunidades, tanta gente que no es igual a ti y que es igual de maravillosa que tú. Tu ciudad y tu país pueden llegar a ser felices, y armoniosos, y justos, para todos. Y aunque parezca muy difícil, cada cosa que  hagas en la vida puede ayudar a que eso pase. Cada acción que tomes en la vida puede acercarnos a ese norte"
Mientras tanto lo veo llegar de su viaje, cansado, "grande", feliz, y me alegro de que no tenga que pensar en lo que yo estoy pensando. Y también me alegro de que en algún momento, no tan lejano, el también tendrá algo que decir, algo que hacer, en este mundo.

martes, 23 de octubre de 2012

Mi BLOG me denuncia por abandono, aparentemente ahora prefiero al mas joven y menos profundo TWITER

lunes, 17 de septiembre de 2012

Aviación con Javier Prado

"Es grandaso mamá!"- "vamos por la escalera mecánica!"
Domingo, 10:45 am.:  L y yo llegamos al Gran Teatro Nacional como quien llega a un parque de diversiones. Para L casi cualquier lugar grande y con rincones desconocidos es como un parque de diversiones. Para mi ya no, pero este espacio nuevo, en la esquina de dos avenidas gigantes  (y no particularmente bonitas) de Lima, este edificio enorme y moderno, equipado con lo mejor en tecnología escénica -plataformas, caja acústica  luminarias, etc- y con capacidad para mas espectadores de los que están acostumbrados a convocar nuestros teatros; ES un parque de diversiones, excitante, espectacular y emocionante.
 "Salome", por el elenco de ballet nacional.
 en la puerta una señorita sonriente dijo "Saben que es para mayores de 10 años, ¿no?", mi amiga M, que trabaja en el Gran Teatro Nacional le contestó, "Sí ya nos explicaron, no te preocupes", señaló a F de diez años y a L de 5 "son hijos de artistas",  mas tarde me comenta "en un momento hay una transparencia de tetas por unos segundos", yo pienso en cada vez que L ha prendido la tele en algún canal de películas y ha visto algún comercial con imágenes sexuales (en fin...).
Entramos a la platea. No estaba lleno pero había gente, adelante mio una señora de 60, elegante y evidentemente conocedora de ballet; a mi derecha un grupo de jóvenes menores de 30, a mi izquierda una familia, cuatro generaciones, hombres y mujeres, parecía que era la primera vez que entraban a un teatro.
 L quería ver como hacían para cortarle la cabeza a Juan Bautista sin matar al bailarín.
En el intermedio me encuentro con JC, también trabaja en el Gran Teatro Nacional, mira a su alrededor y me dice "que bonito verlo con gente ¿no?" su comentario me llena de una infinita ternura;  pienso "ojala a estos talentosos amigos míos les dejaran hacer más cosas, ojala y les dieran mayor margen de acción, estoy segura de que no faltan las buenas ideas"
Horas mas tarde me comentan "el Ministerio va a entregar la dirección del Gran  Teatro Nacional a terceros,   se hará una licitación y quedará al mejor postor"...
Un espacio como este es muy difícil de manejar, si. Un espacio como ese cuesta muchísimo mantener, si. No existen en Lima muchas personas capacitadas para darle una dirección coherente y productiva a un espacio como este, no. Todo eso es cierto. PERO... El Gran Teatro Nacional podría ser el espacio físico que acogiera la realización y concreción de una política cultural escénica del Ministerio, SI. El GTN debería ser, además de un edificio impresionante, un lugar con un gran corazón, Si. El GTN deberia trabajar para acercar a la mayor cantidad posible de peruanos a la creación, consumo y aprecio por la cultura escénica que se genera en el Perú? SI, Si,si, siiii!
Y lo que tenemos ahora es esa gran oportunidad.
Entonces, en nombre de L, que disfrutó mucho ver al elenco nacional de ballet ayer por la mañana en el Gran Teatro Nacional, yo pediría al Ministerio de Cultura:
-No declinar del trabajo de gestión que significa darle vida a ese teatro.
-No dejarle a alguna productora privada la responsabilidad de programar y organizar un espacio que debería organizarse y programarse de acuerdo a las políticas culturales del estado. Pensando en la gente que aun NO consume Arte escénico en vez de en la gente que no solo la consume sino que la asume como un lujo.
- Generar esas políticas culturales con responsabilidad y creatividad, salgamos de la caja! pensemos en que las ideas más originales y aparentemente arriesgadas son las que generan mejores resultados. No menospreciemos nuestros públicos potenciales!
-Confiar en los (pocos aun, cada vez más) profesionales del campo de las artes escénicas que se han ido formando en los últimos años. Facilitarles el trabajo, apoyarlos, simplificar procesos dentro de lo posible.
-Llenemos ese Gran Teatro tres veces al día con entradas de 3 soles en vez de una sola vez a la semana con entradas de 60! Es un sueño, pero por algo se empieza!!

Por la noche abrimos el programa de mano de "Salome" y lo hojeamos, como para recordar lo que hemos hecho en el día, vemos las fotos, leemos el argumento y los nombres del elenco. En la penúltima página una foto de ensayo, un bailarín en pleno salto, las puntas perfectas y los brazos en el aire,  "Mira mamá, está volando!"

miércoles, 22 de agosto de 2012

Estimada limeña, Carta (ficticia) a una presunta jipster

Estimada limeña:
Me pregunto, ¿Por qué siente usted la necesidad de hacer, o participar en un video en el que se cuestiona a uno de los accionistas de las mineras que operan en su país, cuando no puede considerarse entre los directamente afectados por estas operaciones? ¿Qué le importa a usted como funciona una mina que se encuentra a kilómetros de su habitat? ¿Qué le importa a usted si esa mina opera de manera sostenible, respetando a la naturaleza y respetando a la gente que vive cerca a ella? Deje que sean ellos los que se quejen, total, usted vive bien lejos y toma agua de botella que compra en wong y está acostumbrada a ver como el cemento se traga a la tierra y al cielo.
Además, no se me haga la loca, yo la he visto bien vista y usted, déjeme decirle, pertenece a ese grupito de peruanos que se benefician de la realidad económica que generan empresas como Yanacocha y sus hermanas. Dígame sino, ¿No fue usted a un colegio privado? ¿No estudió en una universidad bien cara? ¿No se la pagó, además, su papito? Si es así, ¿Por qué se queja? ¿Qué quiere probar? Agradezca nomas que la distancia social y económica entre los peruanos sea abismal, que la ínfima re-inversión que hacen las potencias económicas esté destinada a crear los productos que usted consume y los servicios que usted usa, ahí en la ciudad capital. Agradezca y cállese la boca, no cuestione. O acaso quiere que la riqueza se re-distribuya, que los beneficios de la explotación de recursos se des-centralicen, qué los recursos naturales se protejan para beneficio de la humanidad que se viene en el futuro? A usted que le importa el futuro? A usted que le importa la provincia? A usted que le importan los demás?
Mírese al espejo estimada limeña, no es evidente que su mayor preocupación en la vida es cómo vestirse o peinarse, qué accesorios se están usando, cual es la última tendencia; no se comunica usted con sus amigos usando facebook, no demuestra su "indignación" a través del Twitter, no escribe un blog con aires de literata barata y pseudo izquierdista?? ¿Qué relación puede tener usted con una problemática como esta? ¿Por qué no le deja estos temas a quienes saben? ¿Qué la acredita para hablar de economía, o de desarrollo, o de ecología? ¿Qué la valida para meterse en asuntos que le conciernen al gobierno de su país, a las empresas que invierten en su país, y por ultimo, a las poblaciones que usted ni siquiera conoce? ¿Acaso se reconoce usted como una peruana más, acaso su idea de democracia le da derecho a expresar sus inquietudes, acaso se esta basando en fundamentos ilusos como los derechos humanos o los acuerdos de protección del planeta que se vienen firmando en los últimos años?
Estimada limeña, cállese la boca y no pregunte. No moleste a los señores que están trabajando en sus enormes empresas, con sus enormes presupuestos. No moleste a los señores que están desarrollando políticas importantes en sus despachos. No importa que esos presupuestos y esas politicas estén delineando el Perú que usted  eligió para tener hijos. No importa que esas políticas y esos presupuestos estén devastando el país que usted ama. No importa que esas políticas y esos presupuestos estén violentando a quienes usted llama sus compatriotas. Todo eso no le importa a usted, así que cállese la boca; y de paso no escuche, cierre los ojos, deje de pensar y sentir y creer. Piense en el desarrollo (así como se lo están vendiendo), piense en el bienestar de todos (así como se lo están vendiendo), no se deje influenciar por los agitadores, ni por los reclamos de las poblaciones, ni por lo que le parece correcto, ni por lo que sueña para el futuro del mundo. No ejerza su rol de ciudadana, de peruana, de madre, de mujer. Déjese de tonterías, dedíquese a vivir su vida en silencio, aproveche que las cosas malas no la tocan directamente y sobretodo no me venga con videitos.


jueves, 2 de agosto de 2012

Tortícolis y felicidad

Me encanta el CIRCO!!!
Buuuuu! que original! a TODO EL MUNDO le encanta el Circo....
Lo que más me gusta del Circo son los errores.....
Ahhhhh....

En el teatro solemos decir "Si te equivocas, el único que se da cuenta eres tú".  El público no sabe qué va a ver, por lo tanto- la mayoría de veces- un error, si el actor está bien entrenado y presente en el escenario, solo tiene como resultado un momento de angustia interna (para el pobre actor y sus compañeros) y un traspiés casi imperceptible para el espectador. Y si llega a percibirse, el público tiene la consigna de hacer como si nada,  y entonces la historia sigue su curso.
En el circo no es así.
En una función de circo, a diferencia de una función de teatro, cuando algo no sale bien, como debería de salir, el público se da cuenta. Resulta evidente que el equilibrista pisó mal y perdió el equilibrio, o que el volantinero no debió caerse o que al malabarista se le fue la clava  de las manos, y en esos momentos todos, artistas y espectadores se unen en un mismo objetivo: que el acto se realice.
En el Circo todos somos iguales, todos somos libres y todos somos hermanos (Como en la revolución francesa!)
Realmente no importa el género, color, religión, nacionalidad o sexualidad; si eres talentoso y te sacas la mugre entrenando te puedes parar en el escenario, sino te sientas en el publico. Ahí todos podemos ser iguales.
Si eres feliz volando por los cielos, saltando metros hasta aterrizar en los hombros de otro, o corriendo sin rumbo aparente y jugando con completos desconocidos (o si eres capaz de ser ese completo desconocido); si disfrutas la risa en forma de carcajada, o el grito de asombro que se escapa de la boca por puro asombro, o sentirte maravillado, extasiado, ilusionado; con los ojos bien abiertos y las pupilas dilatadas, entonces perteneces al circo. Ahí todos podemos ser libres.
Si estás buscando algún lugar, algún espacio en el que por un instante (o varios segundos) cientos de personas (personas distintas entre sí, con ideas distintas sobre el mundo o la vida) respiren a un mismo ritmo, hagan silencio al mismo tiempo, detengan sus pensamientos y pidan el mismo deseo; anda al circo y espera a que algo salga mal. Ahí todos somos hermanos.
Y es que en el circo no hay "ideas". Solo hay sentimientos y actos. Nadie está tratando de convencer a nadie de nada. La gran verdad que se hace visible en medio de esa enorme carpa circular es que todos somos seres humanos, capaces de grandes cosas, poniéndonos a prueba, parándonos al filo del acantilado, vulnerables, frágiles y mortales. Esa gran verdad, que todos conocemos o intuimos, nos hace enormemente empáticos, solidarios a prueba de balas, tremendamente humanos.
Entonces una función de circo es una pequeña revolución, un par de horas en las que todos los involucrados probamos un poquito de esos valores casi utópicos; igualdad, libertad, hermandad; una función de circo puede ser una experiencia que nos revela la hazaña más grande de todas, el verdadero virtuosismo, la mejor acrobacia: la capacidad olvidarnos de UNO mismo para ser TODOS.
Quizás piensen que exagero y que escribo demasiado emocionada, pero qué puedo hacer. Me encanta el circo, y acabo de ver una función con L, y fui feliz viéndolo reír, y mirar hacia arriba, hacia el cielo, donde unos queridos desconocidos volaban por los aires, absolutamente confiados en que todo iba a estar
bien.